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Dibujo pequeño y
redondeado
que se usa como signo para
indicar un final.
Cuando
Ihin cruzó la puerta de la cápsula, al instante sintió el bienestar que
le ocasionaba la asepsia y el silencio que prevalecía en ella. Le daba
placer y tranquilidad ese olor difícil de describir, lo imaginaba
desprendiéndose de la sutil tibieza que emanaban las plaquetas de
circuitos, que curiosamente jamás había visto.
A pesar del crujido de los pasos tímidos sobre el piso sintético,
Salh -el encargado de la cápsula 9C-, no le llevó el apunte, hasta después
de unos segundos, al hombre delgado que se acercaba.
- Hoy es un día complicado- dijo cuando lo tuvo cerca sin apartar la
mirada de las pantallas flotantes- ,150 casos para recursar, 72
reincidentes.
- Mm, ¿secciones?- preguntó Ihin todavía hechizado por la blancura de
la cápsula.
- Bastante distanciadas para peor. Mire.- Señaló varios puntos con una
vara que parecía soldada a su voluminoso dedo índice.
Ihin tomó nota en un visor de cristal que cabía en su
mano. Después dijo:
- Me cuesta todavía aceptar estas cosas.
Salh esbozó una ligera sonrisa, a la vez que miraba atento
las imágenes tridimensionales que aparecían como relámpagos. Ihin no
comprendió la mueca.
- Le sucedía lo mismo al hombre que tenía su puesto- le comentó quizá
para contentarlo- pero ya verá, el tiempo es amigo de las costumbres.
En silencio, Ihin observó como su compañero enviaba órdenes
a través del teclado.
- ¿Es cierto lo que dicen?- se animó a preguntar.
Salh apenas le dirigió una mirada neutra.
- Es que no puedo entender ese deseo...bueno, sí retrocediendo en la
historia, en la barbarie en que se vivía- suspiró- hoy es tan distinto y
agradable que...
Salh hizo otro gesto que confundió una vez más a Ihin.
- Su cara me desorienta, ¿acaso no está de acuerdo?
- Claro que sí. Caso B1003 recursado. Estable según monitoreo, trazado
químico con evolución favorable.
- No sonó muy convencido- dijo Ihin con tono de sospecha al tiempo que
ingresaba datos de rutina sobre su pequeña pantalla.
- Caso B1007 haciendo contacto con Transfers en quince minutos.
- ¿Es verdad lo que se rumorea?
- Aquí no se rumorea. Se trabaja para que la humanidad no perezca-
sentenció Salh con algo de severidad.
- Lo sé. No tiene que aclarármelo, sólo que...
- Solo que sí, enviamos Transfers para equilibrar esa vida en peligro y
listo, sabe que no podemos darnos el lujo de perder gente y generar más
incertidumbre. Además tenemos prohibido ahondar en ciertos temas, podrían
estar monitoreándonos...
Ihin, al tiempo que lo oía, observaba maravillado el manejo
de los controles, el envío de ordenes, cómo decidía con hábil convicción
los pasos a seguir, todo esto sin dejar de prestar atención a las imágenes.
Las manos de Salh se movían armoniosamente, adquiriendo cierto aire
coreográfico que resultaba grotesco en ese hombre excedido de peso.
Llevaba diez años de formación ser jefe de una cápsula. Al verlo
trabajar se explicó el por qué de tanta preparación.
- Nada de lo que dijimos se puede juzgar. Apenas charlamos y... nada más
me ha llegado la información de que El Punto se transformó en una
especie de epidemia, que los casos aumentan en proporciones...me inquietó
bastante.
- Le dijeron bien- dijo relajado, sin darle importancia a lo que afirmaba
-.Caso T2043 en estado de manía. Solicitar relevo de Transfers por
asistencia médica.
- ¡Pero eso es muy grave!- Ihin sonó alarmado -.Descubrir El Punto no
fue la salvación, entonces.
- Al parecer no, pero eso creían. No es tan sencillo y sin embargo... ¿recuerda
hace años la cantidad de muertes diarias?
- Un panorama desolador- contestó Ihin meneando con exageración la
cabeza.
- Descubrirlo sirvió para identificar los casos. Fue un gran avance poder
monitorearlos para evitar una eventual tragedia.
- Sin duda, estoy de acuerdo con que identificar El Punto desde el
nacimiento fue un hallazgo pero...-Ihin quedó pensativo- a veces, sólo a
veces me pregunto de qué lugar horrible surgió esto- dijo mientras se
rascaba nervioso el cuello.
Salh lo observó con sospecha. Después dijo:
- Al parecer, según lo que oí por ahí- aclaró mostrando las carnosas
palmas de su mano, como queriendo despojar de confianza lo que estaba por
decir- luego de siglos de gestación sistematizada en laboratorios algo
mutó y apareció este mal.
- ¡Pero sí es lo más natural del mundo!, dudo mucho que el problema se
origine...
- Se hicieron pruebas de gestación por las antiguas y ordinarias...-sonrió-
no funcionó. Dicen que ciertos instintos del hombre se perdieron, ciertos
factores psicológicos se vieron alterados en el cambio de costumbres...
- ¡Gracias a Dios!- exclamó Ihin mirando hacia la cúpula vidriada de la
cápsula.
- Caso T2003. Noticia trágica afectando estabilidad emocional. Acudir
Transfers para control.
- No puedo creerlo, ¿cómo una noticia puede impulsar a...?
- Créalo, El Punto está siempre latente.
Ihin se mantuvo callado un instante con la vista puesta en
los monitores. Algo en su gesto dejaba entrever esa profunda angustia que
sentía cada tanto desde hacía unas semanas. Salh lo observó con
detenimiento, notando como las imágenes se reflejaban pequeñas pero nítidas
en los ojos claros de Ihin.
- Lo noto afligido...y con demasiadas preguntas, además, disculpe la
impertinencia pero, ¿se hizo la Taumatomía?
- Claro, cómo no hacerla. Ve, es otra cosa que cuesta comprender, ¿porqué
el decreto del Tauma?
- Muy sencillo. No hace mucho, se presentaron casos en los que no fue
detectado El Punto y hubo decesos de todas formas. El estado en alarma
diseñó esta droga e instó a la población a tomarla. Caso T2200 con
picos en el trazado. Tal vez el entorno- continuó Salh- el contacto con
muertes tan cercanas... el Tauma se creó para estabilizar a los que no
padecen El Punto…
- ¿Y porqué lo tomamos todos?
- ¡Qué pregunta!, nadie sabe quién es portador, discriminar la toma
produciría sospechas, tal vez pondría en evidencia a los que portan el
mal. Este proyecto correría peligro, nadie sabe que es asistido por un
Transfers, nadie sabe que El Punto es una realidad. Recuerde que es
información que manejamos pocos. En la comunidad no deja de ser un rumor,
que además el mismo Estado calificó como un tema en estudio. En
definitiva: ni usted ni yo sabemos si lo padecemos...es así de macabro.
- ¿Por que usa esa palabra?- Ihin lo miró con antipatía -.Yo estoy
seguro de que no lo tengo, soy muy feliz con mi vida... ¿pero cuántos
son los que lo portan?
- Su rango no debe manejar esa información.
Ihin meneó la cabeza con lentitud quedando pensativo. Tuvo
ganas de retirarse de la cápsula para irse a su casa. Lenna lo esperaría
de buen humor, seguro, con café caliente... pero al mismo tiempo la
curiosidad lo invadía.
- ¿En qué piensa?- preguntó de pronto Salh.
- Nada importante. Mi esposa, en realidad. Un oasis luego de oír...
- Es cierto; vamos, termine de ingresar los datos, ya es hora de
descansar.
De pronto le pareció notar palidez en el rostro del compañero,
pero enseguida volvió a ocuparse de su tarea.
- Caso T2200. Solicito preparación de Transfers por eventual emergencia.
- Qué trabajo desagradable- comentó Ihin desganado- bueno, y a la
vez de un valor innegable.
- Sí- dijo Salh con escasa convicción -.Sólo ayudan a equilibrar al
paciente, están perfectamente entrenados para esa tarea. Se cruzan en el
camino y provocan un giro de la situación, a veces con éxito y otras no.
Actúan un plan.
- Me asusta...- Ihin se mantuvo en silencio. Un ruido lejano como de
ascensores lo distrajo -¿Es verdad que los Transfers aplican una droga
que provoca amnesia en el paciente?- preguntó.
- Sólo en los casos que se tornan...es información reservada. Caso B2100
recursado. T2200 mantener alerta.
- Me inquieta cada vez más este tema- dijo frotándose nervioso los
hombros.
- Sí, todos estamos expuestos, parece- dijo Salh abriendo los ojos. Luego
señaló las pantallas -.Mire la cantidad sino. Caso T2200, trazados de
angustia en evolución.
Como al descuido Salh hizo girar su cinturón. La cartuchera
de la pistola pasó a apoyarse en la cadera opuesta. Ihin lo miró
sorprendido. El silencio de la cápsula se impuso de pronto, apenas se oía
el roce de unos dedos moviéndose sobre el panel digital como los de un
concertista.
Ahora Ihin lo escudriñaba algo fastidiado.
- ¿Sabe que pienso?... que es poco creíble todo esto, yo en cambio veo
las cosas de otro modo… por ejemplo que llegamos a una perfección tal
que hoy podemos alegrarnos de que ya no haya asesinatos, hambre,
robos...puedo afirmar que estamos en un mundo muy agradable. No señor, no
puedo aceptar lo que insinúa.
Salh le dirigió una mirada incierta mientras acariciaba su
prominente panza.
- Transfers asignado a caso B2100 hacer contacto con médico en
inmediaciones. Puede que así sea.
- ¿Tomó el Tauma?- dijo Ihin elevando el tono de voz -.Creo que usted-
sonriendo puso énfasis en el “usted”- debería tomarlo.
- ¿Por qué lo dice?, perdóneme un segundo. Informando a Transfers: médico
a no más de cincuenta metros del contacto.- Suspirando volvió el rostro
hacia Ihin. Luego se aproximó a su oído y le dijo en voz muy baja:- Sí
ya sé, piensa que no tomé el Tauma porque no me entusiasma que la gente
ya no mate o robe… pero recuerde que ahora se mata.
La tensión creció en el cuerpo de Ihin acompañado de un
molesto sudor frío. El silencio de la cápsula ahora lo irritaba.
- Usted debe saber quienes lo tienen- retomó el tema -.Su condición de
jefe...
Salh desconectó la varilla que prolongaba su dedo y trasladó
su enorme cuerpo hasta un dispenser de agua. Ihin seguía con la
mirada esos hombros anchos y redondeados.
- Sólo es curiosidad, de todas maneras no creeré en lo que diga.
- Mejor así- contestó Salh dándole la espalda con un vaso en la mano-
¿Quiere?
- Cuénteme, lo veo con ganas de...
- Vaya a su casa, su mujer debe esperarlo. -Tragó- .Que usted sepa
algunas cosas pone en riesgo su integridad, y la mía, claro.
- No entiendo cómo.
Shal volvió a acercarse a los comandos.
- Digamos que cierta información es difícil de asimilar...
- No me considero un ingenuo, pero ya le dije, no creo mucho en sus teorías.
Le recomendaría que solicite un aumento en la dosis de Tauma, para no ver
todo tan opaco.
Salh sonrió, pero en ese gesto dejaba ver algo de rencor.
- Bien. Hasta pronto, hasta la próxima visita- dijo al tiempo que quitaba
el arma de su cartuchera.
Ihin lo observó asustado.
- ¿Qué hace?- apenas pudo preguntar.
- Nada- dijo guardándola en un cajón junto al teclado- , por seguridad.
Después cerró con llave y la dejó caer en el bolsillo
delantero de su camisa. Luego de pulsar unos botones agregó: -Voy a
contarle algunas cosas, tal vez valga la pena.
Ihin tragó en seco sintiendo que el quiebre de su garganta
se había oído en toda la cápsula.
- Escuche bien. -Salh oprimió otro switch -.Mejor perder contacto por
unos minutos, no quiero ser famoso.
Ihin quiso decir algo pero estaba impávido.
- Hace casi un año que no tomo el Tauma. Descubrí una forma de pasar los
chequeos -. Enchufando otra vez la varilla a su dedo índice ejecutó una
serie de movimientos y las pantallas se desvanecieron-. Ahora sí estamos
solos. Tal vez tenga razón en que veo todo opaco, y también es razonable
que sea por la falta de Tauma en mi organismo.- Lo miraba fijo al hablar.
A Ihin parecía molestarlo, porque evitaba sistemáticamente esos ojos
marrones que parecían hundidos a causa de las abultadas mejillas- ¿Qué
me diría si le cuento que mi percepción es más objetiva que la de
cualquiera que esté bajo los efectos del Tauma?
Ahora Ihin lo miraba con recelo.
- Nos tienen como idiotas- continuó- es la única forma de sostener esto.
El Punto ya es una plaga imposible de controlar, sin esa droga...- Se
detuvo y meneó la cabeza.
- Su percepción de la realidad es de desconfiar como cualquier otra.
- Tiene razón- dijo sonriendo Salh- pero sepa esto: Primero fueron los
Transfers; un híbrido manipulado genéticamente que actúa como ellos
quieren, no es ni un robot ni un humano. Cuando no fue suficiente con eso,
porque el registro de portadores parecía crecer incansablemente, fue el
Tauma. - El tono de voz era cada vez más intenso -. Ahora ya ni con la
medicación se evita el...
- ¡No lo diga!- le gritó -. Sabe que está prohibido decirlo.
- Está prohibido vivir, ni siquiera tenemos la libertad de decir ciertas
palabras. Suicidio hombre, sui-ci-dio.
Ihin se tapaba los oídos.
- No podemos darle la espalda a nuestro instinto, Ihin, oiga, nos
narcotizan...
- Soy un hombre feliz- se apuró a decir Ihin -. No necesito escuchar todo
esto.- Negaba con la cabeza como un niño.
- Sólo si toma lo que ellos quieren, y le aseguro que no es más que un
estúpido feliz.
- ¡Usted es un subversivo y lo voy a denunciar!- Ihin golpeó sobre la
mesa con el puño-. El Tauma nos ayuda a inmunizarnos de gente como usted.
- Hablé más bajo, hágame el favor.- Trató de tranquilizarlo Salh -. Lo
soy, claro que soy un subversivo. - Con lentitud fue acercándose - .Tengo
emociones muy raras desde que dejé de tomarlo, tuve deseos carnales,
escribo por las noches, ¿sabe qué?- Su rostro se aproximó a la cara de
Ihin hasta casi tocarla con la nariz.
- No- dijo con firmeza ocultando el miedo.
- Poemas. Sí, hasta tuve el curioso deseo de suicidarme, al tiempo que
anhelaba gritar esta confesión para que no continúen manejándonos.
- Está enfermo- dictaminó enojado Ihin, alejándose - debe pedir ayuda,
usted debe tener El Punto.
- Claro que lo tengo, al igual que usted y que todos, pero…oiga, ¿esta
ciego?, todos somos portadores.
- ¡No diga estupideces!- se alteró Ihin -. Si lo fuésemos no estaríamos
trabajando en Inteligencia protegiendo a los portadores.
- Todos somos controlados, nos espiamos unos a otros. El hombre mismo hizo
de él un ser químicamente inestable, ya esta en nuestra MGM.
- ¿De qué habla?
- Algo se alteró en la Matriz Genética Madre, ¿mutación?, no lo sé,
me animaría a llamarla evolución, la naturaleza es tan sabia...¿Recuerda
aquel hecho curioso de las ballenas desplazándose inexplicablemente hacia
la costa a morir? Algo parecido hicimos nosotros, solo que al llegar a la
costa quedamos encallados agonizando eternamente. La tonta idea de algunos
de perdurar por perdurar.
Ihin negaba con la cabeza.
- En eso trabajan- continuó- desde hace años, con sus narices husmeando
microscopios; el Estado intenta hacer germinar una MGM sin Punto.
- Dejemos esto, no estoy sintiéndome bien. Debo retirarme.
Sahl lo tomó del hombro cuando Ihin giraba y lo hizo sobresaltar.
- No me denuncie- le dijo con calma-, únase a mí y conscienticemos a más
gente, no estoy sólo en esto.
Ihin lo miraba horrorizado.
- Podemos enseñarles como dejar de tomar esa droga. Si es que la hay, es
la única posibilidad de revertir las cosas.
- Está loco. - Se soltó con desprecio y comenzó a caminar hacia la
puerta.
Con rapidez, Sahl hizo mover por los aires la varilla poniendo en
funcionamiento los monitores. Un leve zumbido regresó al cuarto.
- ¡Vea!- le dijo elevando apenas el tono de voz, al tiempo que indicaba
con el puntero unos listados en la pantalla - ¿Ve estos cifrados?, son
hombres que manipulamos y no pueden saber la verdad, puede que sea usted,
su vecino, sus amigos...
Ihin se detuvo.
- Usted tiene inquietudes, no las deje de lado, puede ser de los nuestros.
No tenga miedo, en otro momento hablaremos más tranquilos. Sólo le
pido...
Después de dar un vistazo por encima de su hombro, Ihin se
dispuso a continuar caminando hacia la puerta.
- ¿Quiere una prueba? Decodifiqué las cifras y hallé varios nombres.
Ihin ya estaba de espaldas.
- Usted es el T2200 que monitoreaba hace un rato, vea estas columnas, acérquese,
sus emociones están en rojo, si doy la alarma vendrán a buscarlo,
aparecerá un Transfers simulando alguna situación para ayudarlo.
Sahl oyó el suspiro de Ihin y se mantuvo a la espera.
- Sé que es difícil...
Cuando lo vió moverse otra vez hacia la salida intervino
apurado.
- Lenna.
Ihin giró sobre sus pies. Ahora lo contemplaba con unos ojos
que no parecían ser de ese hombre calmo y de cuerpo desgarbado.
- Lenna, no es lo que imagina...
- Usted es un farsante, con un poco de información cree que va a engañarme.
No vuelva a repetir el nombre de mi esposa o...
Sahl abrió con rapidez los micrófonos.
- Caso T-2200 acudir a encuentro. Misma sección, trazados neurológicos
dudosos.
Ihin, desde su lugar esbozó una sonrisa nerviosa.
- Sólo hay que esperar ahora, verá que no miento.
El silencio se prolongó mientras los dos hombres no cesaban
de mirarse. El zumbido de las computadoras abrigaba el eco muerto de las
últimas palabras de Shal, pero sin embargo en la cabeza de Ihin
continuaron sonando. Sahl notó que la mirada de Ihin, a pesar de estar
puesta en él, estaba perdida en algún otro sitio.
- Perdóneme, pero la verdad es lo importante ahora...sígale la corriente
cuando aparezca, lo llevará a su casa, seguro. Será peor si le cuenta lo
que hablamos, creerá que está delirando. - Ihin parecía no oírlo -. De
esa forma evitará que lo inyecten.
- Lenna- pronunció Ihin ensimismado.
De pronto se oyeron pasos que se acercaban veloces. Cuando la
puerta corrediza se abrió silenciosa, aparecieron tres hombres. Sahl
sospechó. Eran de Inteligencia pero de la patrulla de choque, él ya los
conocía. Ihin ni siquiera giró cuando pasaron a su lado.
Los sujetos se acercaron con rapidez hacia Sahl que no llegó
a reaccionar.
- ¡Hay un error, qué sucede!- dijo tratando de zafarse.
Sahl intentó huir de esas manos como un animal
enfurecido, para al fin terminar en el piso boca abajo. Uno de los hombres
con esfuerzo pudo atrapar sus muñecas con un dispositivo, al tiempo que
otro le sostenía las piernas. Sahl levantaba la cabeza con dificultad
buscando los ojos de Ihin.
- No se olvide...-. La voz le salía ahogada.
En un momento Ihin creyó ver que le guiñaba un ojo y que a
la vez intentaba decir algo, pero a causa de una inyección, Shal no pudo
resistirse más. El cuerpo obeso pareció apagarse luego de uno breves
espasmos.
- Será testigo de la detención del agente Sahl por los cargos de
subversión- le dijeron a Ihin que continuaba atontado.
Un instante después, observó con pasividad como los dos
hombres sacaban de la cápsula a Sahl que balbuceaba y entreabría con
dificultad los ojos. Luego, el agente que le había hablado a Ihin se quitó
el casco y acercándose le pidió amablemente que firmara sobre una
pantalla.
- Aguarde aquí, ya vendrá personal para explicarle cómo sigue esto, no
se preocupe- le dijo palmeándole un hombro antes de salir.
Cuando la puerta zumbó al cerrarse, Ihin continuó en su
lugar durante un rato como un cuerpo inerte.
Ahora recordaba el desayuno de esa mañana con Lenna. ¿Porqué
Sahl sabía su nombre? En un momento algo en el piso le llamó la atención,
un destello brillante quizá a causa de sus ojos húmedos. Se acercó
lentamente y tomando el objeto con la mano lo miró como fascinado
por un rato.
Cuando se oyeron pasos en el pasillo, Ihin ya estaba haciendo
girar la llave en el cajón de Shal.
Federico
Girón
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